¿Noche de estudio? Estas galletitas de café aparte de ser riquísimas te van a tener despierto toda la noche. ¡A sacarse un 10 mañana!
Tiempo de Preparación: 8 Minutos
Tiempo de Cocción: 12 Minutos
Tiempo Total: 20 Minutos
Porciones: 20 Galletitas
Una receta imperdible para los amantes de esta sabrosa, fuerte y oscura infusión. En muy pocos pasos, podrás preparar unas originales galletas de café. Si eres un amante de aquella sagrada infusión, esta receta es para ti: ¡galletitas sabrosas, crujientes y con sabor a café! Una merienda diferente, fácil y rápida. ¡Buen provecho!
250gr Harina
5gr Polvo para Hornear
3gr Bicarbonato de Sodio
10gr Maicena
115gr manteca
100gr Azúcar
50gr Azúcar Rubia
1 Huevo
10gr Café Instantáneo
Sal
Esencia de Vainilla
En un bol chico agregar el café instantáneo, 2 cucharadas de azúcar y agua. Empezar a batir.
Ir agregando agua a medida que sea necesario hasta llegar a una crema bien clara donde tengamos todo nuestro café instantáneo disuelto. (Ver textura en detalle en el video).
En un bol agregar la manteca a temperatura ambiente, el azúcar blanca y el azúcar rubia. Batir hasta llegar a una textura cremosa.
Agregar esencia de vainilla, un huevo, y la preparación de café. Integrar bien.
Agregar la harina, el polvo para hornear y el bicarbonato de sodio, preferentemente sobre un tamiz. Volver a batir.
Hacer bolitas con la masa y ponerlas sobre una placa para horno.
Cubrir bolitas con azúcar rubia (opcional).
Llevar al horno a 180° por aproximadamente 12 minutos.
Las primeras galletas eran secas, duras y sin azúcar. Esto se debía a que servían para largos viajes marítimos y podían resistir largo tiempo a la intemperie antes de descomponerse. Con frecuencia se cocían después del pan, en un horno de panadería cuando comenzaba a bajar su temperatura. Era un alimento barato que servía de sustento para las clases más pobres.
En el siglo VII d. C., los cocineros persas habían aprendido de sus generaciones anteriores las distintas técnicas de calentamiento y cómo mejorar las mezclas a base de mantequilla, crema y pan con huevos, para endulzarlas con miel y frutas.
El pan de jengibre fue una de las primeras galletitas especiadas, llamada en francés pain d’épices, que significa literalmente "pan de especias". Esta galleta llegó a Europa en el año 992 gracias a un monje de Armenia llamado Gregorio de Nicópolis. Este abandonó la ciudad Nicópolis de Pompeyo, situada en Armenia Menor, con el objetivo de vivir en Bondaroy, en cercanías de Pithiviers, una ciudad de Francia. Estuvo allí durante siete años enseñando a los sacerdotes franceses y cristianos la receta y preparación del pan de jengibre. Originalmente se trató de una especie de pastel denso de especias con melaza. A causa de que era un plato caro por sus ingredientes, las primeras galletas de jengibre resultaban una manera barata de utilizar la mezcla del pan que sobraba.
Luego de la invasión musulmana en la península ibérica y más tarde con las Cruzadas y el progreso del comercio de especias, los ingredientes y las técnicas de cocina de Arabia fueron extendiéndose hacia el norte de Europa. En la Edad Media las galletas que solían hacerse se preparaban a partir de una pasta de pan, decorada y condimentada para luego hornearse; también podía tratarse de pan enriquecido con especias, azúcar y luego horneado nuevamente. Entre 1189 y 1192, el rey Ricardo I de Inglaterra (conocido también como Ricardo Corazón de León) trajo de la Tercera Cruzada el "biskit muslin", un compuesto de harina mezclada con centeno, cebada y harina de frijoles.
En aquel entonces, la fabricación del pan y su calidad estaban controladas, por lo que la preparación de galletas era encomendada a los gremios de artesanos. A medida que iba apareciendo el suministro de azúcar y aumentaba el refinamiento y la entrega de harina, también aumentó la producción de alimentos que requerían de una producción pausada, como las galletas dulces. Se han encontrado textos en los que se narra que en 1444 las monjas suecas horneaban en la cocina del monasterio pan de jengibre para aliviar la digestión. El primer comercio de galletas de jengibre del que se tiene registro fue en el siglo XVI, eran vendidas en el sector farmacéutico de los monasterios y en plazas donde se hallaban los mercados de agricultores de la ciudad. La galleta de jengibre pasó a convertirse en un producto de amplia oferta y demanda en el siglo XVIII. Empresas británicas de galletas, actualmente famosas, como Carr, McVitie y las reconocidas marcas Crawford y Huntley & Palmers se fundaron alrededor de 1850.
Porción: 1 Galletita ( 30g ) | Calorias: 121kcal | Carbohidratos: 17.1g | Proteínas: 1.7g | Grasas: 5.1g | Grasas saturadas: 3.1g | Colesterol: 23.6mg | Sodio: 72mg | Azúcar: 7.6g | Fibra: 0.3g | Grasas Insaturadas: 2.1g | Grasas Trans: 0.2g
*Disclaimer NutricionalPublicado por Federico Quevedo, el 31 de mayo de 2020.
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